domingo, 21 de mayo de 2017

POSTEO 1: Por qué Bariloche no se olvida...


En mi caso diría Bar11once (debido a la promoción del año 2011, a la que pertenezco). Sin duda no importa los años que pasen... Bariloche siempre será Bariloche; ese viaje con amigos, con compañeros de mañanas, tardes, risas; salidas,  macanas; de matemáticas, lenguas, música entre otras... compañeros de ruta, de ilusiones de esta vida. Porque estábamos tan llenos de fuerzas y de sueños, aún sin saber bien que esperar o que nos esperaba... recuerdo esas cartas que nos hacíamos en octavo año (hoy llamado primero), con los mensajes: ¨se nos viene Bariló¨ (aunque sea en un par de años..),  ¨Espero llegar a 5to, si es que no me quedo de año, para ir juntos a Bariloche¨. Hoy pienso que algunos no llegaron, vivieron algo diferente... pero para los que sí, quiero remontarme a los preparativos de ese día; la previa de los 10 días que iban a quedar por mucho tiempo en mi memoria...

Una noche de julio, bien fría, comenzaba a preparar mi valija para el tan anhelado viaje de egresados. Estaba en compañía de dos amigas, que en medio del caos de mi habitación y el foco de luz que se había quemado en ella (estábamos bien a oscuras), me ayudaron a empacar, haciendo lo imposible posible: que logré armarla.

En la mañana que me tocaba partir, mi madre me sorprende dándome una cantidad de dinero (que dicho sea de paso era bastante, aunque hoy no contaría como mucho), para que lleve al viaje, para que vaya segura y disfrute a pleno... hoy puedo ver el esfuerzo que guardaba en su rostro, después de que tanto trabajo le había costado abonarme el viaje; el esfuerzo que también hice yo, trabajando en un lugar que no me agradaba, mientras estaba en 4to año de la secundaria para poder bancarme mis gastos de adolescente mientras mamá ahorraba para mi viaje.

Llegamos a la terminal, conocimos a quienes iban a estar en el colectivo con nosotros, quienes iban a compartir boliches, jornadas y demás... poco simpático nos cayó cuando nos dimos cuenta que eran todas chicas de Santa Fe (no porque sean de la provincia, sino porque nos gastaban con ser la capital mientras nosotros éramos de la sucursal, según ellas; ni comentemos de que su grupo no lo integraba ni un sólo chico).

Con toda la aceleración, entusiasmo, emprendimos el rumbo que nos iba a llevar 24 horas para llegar a destino... pudimos conocer gente de otros colegios, con las cuales íbamos a compartir otras experiencias que en ese momento no podíamos imaginar.

Creo que en el momento de pisar esa tierra me conmocioné y saqué muchas pero muchas fotos! (como lo hizo la mayoría). Que hermoso lugar, que maravillosa la  vista la de ese hotel.

Nos dividimos con mi grupo de amigas en dos cuartos, y entre la locura, la energía, el sky fallido, las tiradas a la nieve, el culipatín de noche y de día, la fogata, la noche de velas;, By Pass, Cerebro, Grissu, Rocket... (con sus vasos, luces, banderas y lo que se te ocurra), las peleas con los coordinadores, el chico que te flasheaba, las personas que conocías, las 3500 fotos de las que participabas, el traje de nieve que te hacía parecer un oso polar (que pesaba unos bastantes kilos), las sonrisas (que fueron muchas), las lágrimas (en los momentos especiales), los abrazos, una que otra borrachera bizarra, el bufet con los panchos y la coca que todos esperábamos canjear a la vuelta de la noche de cada salida... la voz de Mostaza Merlo literal, que te quedaba de tanto gritar, cantar y dormir 3 horas en cuanto mucho.

Cuando las  vivencias son con las personas que amas, con los que transitaste una tapa única, se hacen inolvidables. Porque es una culminación de un tiempo que todo quisiéramos repetir y es: la secundaria y su viaje de egresados inclusive. Quién que haya estado ahí  no compró el cuadro y no lo tiene colgado en un lugar visible de la casa o de su habitación ( todavía recuerdo cuantas veces vi el de mi Papá...).


Si todavía no llegó, espéralo, prepárate, experiméntalo sanamente.  Si ya pasó, deseo que lo te lo acuerdes con una congoja feliz como lo hago yo. Porque sí, reitero:  es algo que no sé olvida… y cualquiera que lo haya realizado, de seguro,  tiene la certeza de lo mismo. 


lunes, 15 de mayo de 2017

Soy estudiante de Periodismo integral y Locución nacional, y estoy felizmente en tercer año de la carrera; prosiguiendo esta meta. La radio es una pasión... también me gusta mucho actuar, ya que soy una papelonera nata. Compartir tiempo con amigos es uno de mis pasatiempos preferidos, además de estar al aire libre... el contacto con la naturaleza hace bien.
Seguidora de Cristo; creo en Dios de manera radical, como la relación real y de vida que lo llena todo en todos; es lo que el ser humano necesita: llegar al
amor a través de lo que Él ya hizo en la cruz por nosotros, más allá de toda buena y mala obra que podamos cometer. A eso se le llama GRACIA; porque la religión no salva, Jesús sí. 

De colores se define mi vida (como en esta foto)